DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES

A lo largo de nuestras vidas, mantenernos activos es uno de los pilares fundamentales para conseguir un estado de salud óptimo. Pero al llegar a una edad avanzada, es aún más importante tener en cuenta que cuidar nuestro cuerpo y nuestra salud nos permitirá adaptarnos a nuestro entorno.


Para nosotros, técnicos deportivos, la situación idílica sería adaptar el deporte o la actividad física a la persona mayor ya practicante pero, generalmente, en este grupo poblacional introducimos el movimiento partiendo de cero como parte de su día a día. Aun así, nunca es tarde para empezar a moverse pues los beneficios se observan, aunque no se haya realizado ejercicio con anterioridad.


¿De qué beneficios hablamos? Te los dejamos a continuación:


Beneficios de la actividad física en la población mayor


1. Mejora de condición física: ya sea a nivel de resistencia, de salud cardiovascular, de tono muscular, de fuerza, de flexibilidad, etc.; así como en relación a la coordinación, la motricidad, el equilibrio y la agilidad, entre otras.

2. Tiene efectos positivos sobre el metabolismo, la presión sanguínea y sobre la prevención de enfermedades multifactoriales como es el caso de la obesidad.

3. Reduce el riesgo de sufrir enfermedades del sistema cardiovascular, la osteoporosis, la diabetes e, incluso, algunos tipos de cáncer.

4. Ayuda a reducir los episodios de depresión, ansiedad y mejora el estado de ánimo facilitando el desarrollo de las actividades de la vida diaria.

5. Participa de la preservación de las funciones cognitivas de la persona como, por ejemplo, la atención o la memoria.

6. Favorece la relación social y las relaciones interpersonales, así que, en consecuencia, fortalece el círculo social incluso la formación de nuevas redes sociales.

Valorar este aspecto psicosocial en esta etapa de la vida será clave para la adherencia y el mantenimiento de una vida activa y saludable al disfrutar de este cambio. Cuando participan en una actividad supervisada, la interacción con los demás, el protagonismo ante la práctica física y la sociabilización son aspectos que nutren y enriquecen la misma sesión de ejercicio.







Es importante destacar que la actividad física en la población mayor debe incluir el trabajo de fuerza para permitirles afrontar con seguridad su día a día. Esto se debe a que el reforzamiento de sus articulaciones y músculos les proporcionará la capacidad de mantenerse de pie, evitar las caídas o, incluso, levantarse de la cama o del sofá. Todo esto les permitirá una mayor autonomía en las tareas domésticas, en su ocio, así como dará pie a una mayor interacción con nuestro entorno.


No se necesita material o acudir a una actividad programada para realizar ejercicios de fuerza. En las actividades diarias o con objetos que estén al alcance en casa como una silla, una escoba o una pared se puede ser creativo y… ¡Empezar a despertar los músculos! Para ello, lo mejor es consultar a un profesional del ejercicio físico que oriente y dé ideas. Del mismo modo que él/ella los adaptará a las necesidades de la persona mayor, de las características individuales y de la presencia o no de problemas de salud.

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